
Un vuelo de Air Europa que partió de Madrid con destino a Medellín experimentó un inesperado desvío hacia el aeropuerto de Gran Canaria debido a la presencia de un «pasajero disruptivo» y otro viajero que sufrió una crisis de ansiedad durante el trayecto. La tripulación del vuelo AEA199 solicitó asistencia policial y médica al aterrizar, lo que llevó a los controladores aéreos a facilitar un recorte en la ruta para realizar un aterrizaje seguro y rápido, sin que se registraran más incidentes.
Este episodio ilustra una problemática creciente en la aviación conocida como «air rage», donde el comportamiento inapropiado, agresivo o violento de pasajeros amenaza la seguridad de todos a bordo. Informes recientes indican un aumento de estas conductas, impulsadas por factores como retrasos de vuelo, consumo de alcohol y problemas de salud mental, lo cual genera preocupación entre los controladores aéreos, que han expresado su apoyo hacia las tripulaciones y pasajeros que enfrentan estas situaciones cada vez más frecuentes.
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