
En vísperas del cuarto aniversario del inicio de la ofensiva rusa en Ucrania, la Comisión Europea ha presentado un nuevo y riguroso paquete de sanciones contra Rusia, intensificando la presión económica para llevar a Moscú a la mesa de negociaciones. Desde Bruselas, se percibe que solo la falta de alternativas obligará al Kremlin a considerar seriamente la paz, por lo que proponen una “prohibición total” de los servicios marítimos para el petróleo ruso y nuevas restricciones al sistema bancario del país. Además, se plantea la activación del instrumento antielusión para evitar que terceros países ayuden a Rusia a sortear estas medidas, buscando inclinar la balanza para que el Kremlin abandone su postura beligerante.
Este nuevo paquete, el vigésimo desde que comenzó el conflicto en 2022, incluye también restricciones a la exportación de tecnologías usadas en el campo de batalla y refuerza la lista negra de la “flota fantasma” rusa, elevando a 640 los navíos sancionados. El objetivo es asfixiar los ingresos rusos por petróleo y gas, que ya han caído un 24% en 2025 respecto al año anterior. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subraya que las sanciones están surtiendo efecto y que el respaldo continuo a Ucrania es fundamental. En un contexto donde el Kremlin intensifica sus actividades en el campo de batalla, Bruselas insta a la aprobación rápida de estas medidas para enviar un mensaje de apoyo inquebrantable a Ucrania y reafirmar su soberanía.
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