Este domingo, América Latina vibró con las manifestaciones con motivo del Día Internacional de la Mujer, consolidándose en una región cada vez más dominada por gobiernos de derecha que a menudo desestiman los derechos de las mujeres. Las protestas se tornaron un clamor unificado y urgente de cambio, donde persistieron el duelo en Brasil, la cólera en México, y un palpable estado de alerta política en Chile. En Colombia, las movilizaciones se han pospuesto debido a las elecciones, mientras las organizaciones feministas instan a las mujeres a ejercer su derecho al voto como un acto de resistencia. En Venezuela, las mujeres aprovecharon la oportunidad para exigir un papel crucial en el proceso de transición política, subrayando la relevancia de políticas de cuidado y salarios dignos.
Asimismo, en Argentina, el movimiento feminista ha decidido trasladar su protesta al lunes, evitando así su invisibilidad en un día de descanso, para plantarse especialmente frente al gobierno de Javier Milei, conocido por su desmantelamiento de iniciativas contra la violencia de género. En Brasil, se clamó por el fin de la epidemia de feminicidios, mientras que en México, la marea púrpura desafió el blindaje del Palacio Nacional, evidenciando su frustración contra los altos índices de impunidad en feminicidios. Guatemala denunció el retroceso en derechos de toda Centroamérica, con ejemplos acuciantes como El Salvador y Nicaragua, donde los gobiernos autoritarios han silenciado y desmantelado a las organizaciones feministas. Mientras tanto, en Chile, en la antesala del cambio de mando presidencial, se exigió “ni un paso atrás” en materia de libertades individuales, ante la inminente llegada del ultraconservador José Antonio Kast al poder.
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