
El Sevilla obtuvo una victoria contundente y sin complicaciones frente al Real Oviedo, en una jornada que consolidó el mérito de una plantilla compuesta por jugadores del filial y habituales suplentes. Los dirigidos por Matías Almeyda mostraron superioridad desde el inicio del encuentro, con un temprano gol de Akor Adams en el minuto tres, aumentando la diferencia de manera contundente a 4-0 con anotaciones de Djibril Sow, Batista Mendy, y Chidera Ejuke. Este triunfo no solo fortalece la posición del equipo andaluz en la tabla, ubicándose cómodamente con 20 puntos, sino que aviva las críticas hacia el Oviedo, que sigue sin conocer la victoria en sus últimos nueve encuentros y con su estrategia deportiva claramente en entredicho. La severa derrota del cuadro asturiano, incapaz de generar ocasiones de peligro significativas, deja al entrenador Luis Carrión en una situación de incertidumbre, ya que podría haber decisiones sobre su continuidad en el futuro cercano.
El encuentro, que se desarrolló en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, evidenció la crisis por la que atraviesa el Oviedo, bajo el mandato de un Carrión que, tras 17 partidos en la máxima categoría, aún no ha saboreado la victoria. La propuesta defensiva de tres centrales en la segunda mitad no logró solventar los problemas de un equipo local que mostró solidez y eficacia. El Sevilla destacó no solo por su acierto en ataque, sino por una defensa sólida que impidió al Oviedo realizar disparos a puerta. Mientras la afición oviedista manifestaba su descontento pidiendo la dimisión de Carrión, el Sevilla aprovechaba cada oportunidad para ampliar la ventaja, marcando el ritmo con control y efectividad, destacándose especialmente Akor Adams, quien se perfila como una pieza clave antes de su partida para jugar la Copa de África.
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