Miles de valencianos han salido nuevamente a las calles, exigiendo la dimisión del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, un año después de la tragedia que dejó 229 muertos en la región. La manifestación, la decimosegunda en un año, se organizó bajo el lema «Mazón dimisión», y congregó a más de 50,000 personas según la Delegación del Gobierno. La marcha comenzó en la plaza de San Agustín de Valencia, convocada por más de 200 entidades cívicas y las asociaciones de víctimas de la dana. Entre los asistentes, voces como las de Mercé Sarrión y Ana Tomás reflejan el sentir popular de pedir cuentas por lo sucedido. La diversidad de edades y procedencias de los manifestantes destacó en esta multitudinaria expresión de descontento, reiteradamente llevada a cabo desde la catástrofe.
El contexto político y judicial intensificó la protesta, con Mazón enfrentando tanto presión política como judicial. A pesar de buscar agotar la legislatura con el apoyo de Vox y no descartar una reelección, el presidente está bajo el escrutinio judicial por su manejo de la catástrofe, con la jueza Nuria Ruiz Tobarra cuestionando el relato oficial de la Generalitat. La reciente citación del periodista Maribel Vilaplana como testigo añade tensión al asunto. Esta situación también desestabiliza al PP valenciano y al Consell, que enfrenta una posible crisis interna si Mazón opta por un gobierno compuesto únicamente de sus leales, obstaculizando una cohesión política amplia en la segunda mitad del mandato.
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