

Un avance significativo en la lucha contra el cáncer de mama podría transformar la forma en que se diagnostica y trata esta enfermedad, que sigue siendo la más frecuente en el mundo. Científicos de Reino Unido y España han desarrollado una prueba innovadora que con tan solo una muestra de sangre puede predecir si un tratamiento contra el cáncer de mama avanzado será efectivo antes de su inicio.
Este método, conocido como biopsia líquida, detecta el ADN tumoral circulante (ctDNA) en la sangre de las pacientes. La capacidad de identificar estos fragmentos genéticos en tiempo real ofrece una vía no invasiva para evaluar la respuesta del tumor a distintos tratamientos. La clave está en analizar los niveles de ctDNA antes y después del primer ciclo de terapia, descubriendo que niveles bajos o indetectables de estas partículas en la sangre están relacionados con mejores resultados clínicos y una mayor supervivencia sin progresión.
El estudio, publicado en la revista Clinical Cancer Research, evaluó a 167 pacientes con cáncer de mama avanzado, incluyendo casos con mutaciones específicas y el agresivo tipo triple negativo. Los resultados mostraron que aquellas con niveles bajos de ctDNA al inicio de la terapia tenían más chances de responder positivamente, además de prolongar el tiempo sin que la enfermedad avanzara. La ausencia de ctDNA tras cuatro semanas de tratamiento fue un indicador potente de control de la enfermedad, en especial en pacientes tratados con combinaciones específicas como olaparib y ceralasertib.
Este hallazgo abre la puerta a un uso más personalizado de los tratamientos oncológicos. Los médicos podrían ajustar las estrategias terapéuticas en función del perfil genético y de las respuestas tempranas, optimizando recursos y minimizando efectos secundarios innecesarios. Además, la prueba podría identificar rápidamente a quienes no están respondiendo, permitiendo un cambio de enfoque en etapas tempranas.
El avance vino del esfuerzo conjunto de equipos de investigación en Reino Unido y España, liderados por la científica Iseult Browne, del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, y colaboradores del Hospital Universitario Virgen de la Victoria en Málaga. La tecnología, aún en etapa de validación, requiere más estudios clínicos para confirmar su utilidad en entornos rutinarios, pero las perspectivas son prometedoras.
El cáncer de mama, que afecta a más de dos millones de personas cada año, representa un enorme desafío médico y social. La dificultad radica en la gran diversidad genética de los tumores y su capacidad para adaptarse a las terapias. La posibilidad de monitorear en tiempo real la carga tumoral mediante ctDNA puede revolucionar el manejo clínico, haciendo la atención más precisa y eficaz.
Este avance también sugiere un camino hacia una medicina más preventiva y menos invasiva, donde la paciencia podría evitar tratamientos ineficaces y recibir la terapia adecuada desde el principio. Si bien aún hay camino por recorrer, la integración de estas tecnologías en la práctica clínica podría marcar un antes y un después en la lucha contra uno de los cánceres más peligrosos y comunes del mundo.
