
El pasado 29 de octubre marcó el primer aniversario de una de las mayores tragedias en la historia reciente de España, cuando una devastadora riada causó la muerte de 229 personas en la Comunidad Valenciana. Entre las víctimas, 53 contaban con discapacidad, y miles más sufrieron las consecuencias de un fenómeno meteorológico que no solo destruyó bienes esenciales como sillas de ruedas y equipos médicos, sino que también interrumpió tratamientos vitales y la educación de numerosos niños. Tres familias afectadas por la catástrofe comparten sus historias, recordando el profundo impacto que dejó en sus vidas y la sensación de ser considerados los grandes olvidados en situaciones de emergencia.
Un año después, aunque las familias han recuperado cierta normalidad, las cicatrices de la DANA siguen presentes. Atenea, una niña con síndrome de Down, ha logrado volver a sus rutinas escolares y terapias, mientras que Miguel, un joven electrodependiente, recibió una furgoneta adaptada gracias a la solidaridad de la comunidad, después de que las ayudas del gobierno no fueron suficientes. Por su parte, Nacho y su familia han trabajado arduamente para sustituir el equipo que perdieron, pero aún lidian con las secuelas psicológicas de la tragedia y la falta de apoyo administrativo. Estos testimonios revelan las luchas que enfrentan las personas con discapacidad y sus familias en la constante búsqueda de una vida digna y el miedo persistente ante futuras emergencias.
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