Irán ha intensificado el conflicto regional al lanzar dos misiles balísticos hacia Diego García, una base militar estratégica conjunta de Estados Unidos y el Reino Unido, ubicada en el océano Índico, a más de 4.000 kilómetros de distancia. Aunque los misiles no alcanzaron su objetivo —uno falló y el otro fue interceptado por un buque de guerra estadounidense—, el incidente representa una escalada significativa en las tensiones. Este ataque marca la primera vez que Teherán utiliza de manera operativa misiles balísticos de alcance intermedio, extendiendo su protagonismo bélico más allá de Oriente Próximo. La acción desafía las declaraciones previas del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien había afirmado que el alcance de los misiles se limitaba a 2.000 kilómetros.
Diego García, situada bajo soberanía británica en una isla remota del Índico, es hogar de una considerable fuerza militar estadounidense, compuesta por cazabombarderos, submarinos nucleares y destructores de misiles guiados. Este ataque se produce tras un reciente incidente el 4 de octubre, cuando Estados Unidos hundió un buque de guerra iraní en aguas internacionales del mismo océano, resultando en la muerte de 84 personas y dejando 20 desaparecidos. La nueva evidencia del arsenal balístico de Irán, que podría alcanzar hasta 4.000 kilómetros según el Proyecto Wisconsin sobre el Control de Armas Nucleares, pone de relieve el aumento de las capacidades militares iraníes y su disposición a proyectar poder más allá de sus fronteras tradicionales.
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