
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, visitó la residencia de Mar-a-Lago en Florida para reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, con el objetivo de discutir un plan de paz para Ucrania. Sin embargo, en un giro inesperado, Trump anunció que había mantenido una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin, asegurando que fue «positiva y muy productiva». Zelenski llegó con un plan de paz de 20 puntos, modificado recientemente por negociadores ucranianos y estadounidenses, que incluye temas cruciales como el control del Donbás y la planta nuclear de Zaporiyia. Aunque el Kremlin no ha rechazado directamente el plan, los avances militares rusos recientes indican que Putin aún no está listo para aceptar una resolución diplomática.
Zelenski busca en esta reunión garantías de seguridad para Ucrania similares a las que tendría siendo miembro de la OTAN, condicionando cualquier decisión sobre la guerra a dichas garantías. Trump, por su parte, ha instado a Ucrania a retirar sus tropas de parte del Donbás y discutir la gestión de la central nuclear de Zaporiyia. A pesar de las tensiones, ambos países mantienen sus expectativas sobre el encuentro, en un contexto donde Trump pretende presentarse como un pacificador. El mandatario estadounidense ha criticado a las Naciones Unidas por su falta de acción en conflictos globales, mientras resalta sus propios logros en el cese de hostilidades en otras regiones como Tailandia y Camboya. La resolución de paz entre Rusia y Ucrania se mantiene incierta, con Zelenski subrayando las dificultades diplomáticas ante constantes ataques rusos.
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