
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, bajo el mandato de Donald Trump, reaviva la Doctrina Monroe con un enfoque renovado en el Hemisferio Occidental. Este documento, publicado recientemente, subraya la prioridad de restaurar la preeminencia estadounidense en América Latina, con un enfoque particular en contrarrestar la creciente influencia de China. Bajo este esquema, Washington busca reforzar su presencia y control en la región, considerando que es fundamental para la seguridad y prosperidad del país. La estrategia destaca la importancia de fortalecer la seguridad fronteriza y propone un reajuste para aumentar la presencia militar, lo que incluye el despliegue de la Marina y el Servicio de Guardacostas para reforzar medidas contra la inmigración irregular y el narcotráfico, así como el uso de fuerza letal en situaciones que lo requieran.
Además, la estrategia de Trump se centra en expandir alianzas con socios regionales que compartan una ideología afín, con el objetivo de promover metas estadounidenses como la estabilización regional, la reducción del flujo de drogas y el control migratorio. La diplomacia comercial jugará un papel crucial, siendo una herramienta para identificar y aprovechar recursos estratégicos, reforzar cadenas de suministro y fortalecer economías locales para estimular el comercio y la inversión de EE. UU. El documento también advierte sobre la necesidad de contener la influencia de China en infraestructuras y activos estratégicos en la región, incitando a estos países a rechazar la asistencia extranjera de bajo costo mediante el uso de presión financiera y tecnológica. Este plan sitúa a América Latina en el centro del interés geopolítico de Estados Unidos, mientras busca establecer contratos de proveedor único para empresas estadounidenses, desalentando la construcción de infraestructura por parte de compañías extranjeras.
Leer noticia completa en El Pais.
