
El Kremlin ha sido invitado por la Casa Blanca a formar parte del esfuerzo internacional para la reconstrucción de la Franja de Gaza, según lo confirmó Dmitri Peskov, portavoz del presidente ruso Vladímir Putin. Esta iniciativa, llamada la «Junta de la paz», está encabezada por Donald Trump, quien ha designado a personas cercanas a él, como su enviado especial Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, para liderar el proyecto. La propuesta ocurre en un contexto de tregua en Gaza, donde se busca el cese total de hostilidades entre Hamás e Israel y un restablecimiento sólido de la gobernanza en la región. Moscú aún no ha decidido si participará en el proyecto y planea discutir los detalles con Washington.
Paralelamente, temas como la relación de Rusia con Venezuela y los planes de Estados Unidos para Groenlandia no fueron abordados por Peskov, quien subrayó que la principal preocupación del Kremlin sigue siendo la retirada de apoyo estadounidense a Ucrania. Esta postura resalta el complejo entramado de las relaciones internacionales en el que Rusia intenta equilibrar sus prioridades estratégicas. Mientras Trump busca un legado histórico mediante iniciativas como el despliegue de la Cúpula Dorada en Groenlandia, Rusia permanece observante de los movimientos de la Casa Blanca en otras áreas, como Sudamérica y Europa del Este.
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