
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado su intención de firmar una orden ejecutiva para asegurar el pago a los trabajadores de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), quienes no han recibido su salario debido al prolongado cierre del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Esta decisión se produce en medio de un caos aeroportuario que ha causado retrasos significativos en los filtros de seguridad y ha afectado a miles de viajeros, especialmente ante el aumento de tráfico esperado durante la Semana Santa. En un mensaje en su red social, Truth, Trump culpó a los demócratas del cierre y prometió tomar medidas para mitigar sus efectos. Mientras tanto, agentes del ICE han sido desplegados en varios aeropuertos, aunque su falta de entrenamiento específico ha limitado su capacidad para aliviar la situación.
La falta de acuerdo en el Congreso ha intensificado la crisis, pues los demócratas insisten en establecer restricciones claras a los agentes del ICE como parte de las negociaciones presupuestarias. El stalemate ha afectado no solo a los trabajadores de TSA sino también a otras agencias dependientes del DHS, como la Guardia Costera y FEMA. Con un índice de absentismo alarmante entre los trabajadores de la TSA y numerosas dimisiones, la presión sobre los legisladores ha aumentado. Aunque Trump había dejado inicialmente en manos del Congreso la resolución de la crisis, ha amenazado con desplegar la Guardia Nacional si no se alcanzan soluciones inmediatas. Ante un inminente receso en el Congreso, los republicanos han ofrecido una propuesta final a los demócratas, pero las negociaciones continúan bloqueadas, alimentando la incertidumbre sobre un posible desenlace.
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