
En medio de un contexto de creciente preocupación por la sostenibilidad del sector lácteo en España, los productores denuncian una situación que pone en riesgo su supervivencia y su capacidad de futuro. Rosario Arredondo, integrante de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), expresó con firmeza que «la industria láctea debe saber que las ganaderas y los ganaderos de leche estamos dispuestos a resistir frente a sus abusos».
Según la organización, en la última década se ha producido una pérdida significativa del sector, con un 47% de las explotaciones lácteas desaparecidas en territorio español. La causa principal, indican, radica en las prácticas abusivas de la industria, que aprovecha su poder de compra para imponer condiciones que, en muchos casos, terminan favoreciendo la depreciación del producto y la precarización del trabajo en las explotaciones.
Arredondo advierte que los productores deben vender su leche a diario, sin poder negociar en igualdad de condiciones, ya que las compañías tienen la capacidad de dejar de recoger su producción si no aceptan las condiciones impuestas. «No es como el cereal, que puedes guardar en el granero. Nosotros tenemos que vender la leche diariamente; si no firmamos el contrato, no nos la recogen. Eso significa pérdida y peor todavía en un contexto de precios bajos», explica.
Uno de los puntos preocupantes que señala la ganadera es la dependencia futura de productos importados, como la leche en polvo proveniente de Nueva Zelanda. Esta situación, advierte, podría eliminar por completo a los productores nacionales, en un escenario donde las jóvenes generaciones ya muestran escaso interés en ingresar al sector. «Si nos traen leche en polvo en lugar de producirla aquí, el sector se acaba», lamenta.
Las negociaciones de los contratos de suministro para los próximos meses reflejan una tendencia a bajadas de precios que, según COAG, no responden a una real situación de oferta y demanda. La organización denuncia que estas prácticas están fuera de la ley y que, en muchas ocasiones, se imponen sin la posibilidad de negociación para los pequeños productores, con ofertas efectuadas fuera de los plazos legales y en condiciones claramente abusivas.
Además, la incidencia de estos abusos se evidencia en una reducción drástica en el número de ganaderos que continúan entregando leche: en diciembre de 2025, solo la mitad de las 17,000 explotaciones existentes en 2015 siguen produciendo. La producción total se mantiene estable en torno a los 7,4 millones de toneladas anuales, pero la causa de fondo es la disminución de productores, quienes se ven forzados a cerrar por los bajos ingresos.
La crisis actual se ve agravada por los efectos colaterales del conflicto en Oriente Medio, que ha elevado los costes de producción, como el gasóleo agrícola, cuyo precio se incrementó casi un 42% en menos de un mes. Este aumento en costes impacta directamente en las explotaciones, elevando también los precios de insumos como los piensos, lo que hace insostenible la continuidad en muchas explotaciones si no se compensan con precios justos del producto final.
En ese contexto, la organización ha exigido a las autoridades que tomen medidas para frenar la presión y evitar contratos coactivos que obliguen a los productores a aceptar condiciones que los condenan a la insostenibilidad. La necesidad de establecer precios justos y garantizar una cadena de valor que respete a los productores ha sido una constante en los reclamos del sector, que además exige la persecución de posibles casos de coacción u otros abusos en la firma de contratos.
La situación del campo español refleja un momento crítico para muchas explotaciones, con un sector que lucha por mantener su producción en medio de una política comercial y económica que, en su opinión, favorece a las grandes corporaciones en detrimento del trabajo de miles de agricultores y ganaderos. La esperanza reside en que las autoridades tomen medidas concretas para proteger a quienes sostienen la producción de uno de los pilares fundamentales del patrimonio rural del país.
