Las nevadas más intensas de la última década han azotado el país desde finales de enero, dejando un trágico saldo de al menos 35 personas fallecidas y cerca de 400 heridos. El fenómeno ha causado estragos en diversas regiones, bloqueando carreteras, interrumpiendo el suministro eléctrico y provocando el colapso de infraestructuras. Equipos de emergencia han trabajado incansablemente para rescatar a personas atrapadas en sus vehículos y hogares, mientras que los hospitales han tenido que aumentar su capacidad para atender el aluvión de pacientes afectados por accidentes relacionados con las inclemencias del tiempo.
Las autoridades meteorológicas han advertido que las condiciones climáticas extremas podrían persistir en las semanas venideras, complicando los esfuerzos de recuperación y asistencia. Se han habilitado albergues temporales para miles de personas que han sido evacuadas de sus hogares debido al riesgo de avalanchas y deslizamientos de tierra. En respuesta a la emergencia, el gobierno ha movilizado recursos adicionales para reforzar los servicios de emergencia y ha solicitado a la población que extremen las precauciones. La comunidad internacional ha expresado su solidaridad, mientras que varias organizaciones han ofrecido ayuda humanitaria para mitigar el impacto de esta catástrofe natural.
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