
Tras concluir una sesión de entrenamiento en el Inalpi Arena de Turín, Carlos Alcaraz, rodeado de admiradores, logra salir rumbo al vestuario escoltado por un grupo de seguridad. Cerca de allí, Pedro Vives, un joven tenista mallorquín de 24 años, comparte su experiencia como sparring del número uno del mundo. Vives, que comenzó su carrera junto a Alcaraz en el Reial Club de Tennis Barcelona 1899 y se formó en la academia de Rafael Nadal, ahora aprovecha esta oportunidad para entrenar con los mejores del tenis. Actualmente ocupa el puesto 463 en el ranking ATP y ha regresado a Mallorca tras completar su formación universitaria en Texas.
Alejandro García Cenzano, otro sparring, relata desde Austin su transición a entrenador, después de haber trabajado con figuras como Nadal y Muguruza. Gracias a su habilidad para reproducir golpes específicos, García ha participado en el entrenamiento de varios campeones. Estos sparrings no solo perfeccionan su juego, sino que también adquieren conocimientos valiosos de destacados técnicos del tenis. Ambas historias reflejan el papel crucial de los sparrings en el mundo del tenis, permitiéndoles desarrollarse profesionalmente y compartir el éxito de las grandes estrellas del deporte.
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