

En la búsqueda de empleo, la competencia se ha intensificado notablemente, exigiendo de los candidatos no sólo una buena preparación, sino también una estrategia que les permita destacar entre numerosos postulantes. Más allá de enviar un currículum vitae, conocer qué valoran las empresas y cómo comunicar nuestras habilidades y experiencia de manera efectiva resulta fundamental para aumentar las probabilidades de éxito.
Las entrevistas de trabajo, consideradas la fase clave del proceso de selección, representan una oportunidad crucial para que los aspirantes demuestren sus habilidades, motivación y compatibilidad con la cultura organizacional. Sin embargo, la forma en que se abordan estos encuentros puede jugar en contra si el candidato llega sin estar preparado para responder ciertos temas en los que las empresas podrían, sin intención, vulnerar derechos o discriminar.
Expertos en legislación laboral advierten que dentro de las entrevistas, existen preguntas que no deberían hacerse bajo ninguna circunstancia, ya que vulneran derechos fundamentales. Sebastián Ramírez, abogado especializado en derechos laborales, explica que temas como la situación familiar, el estado civil o la salud no son temas legítimos para ser abordados en estos contextos. “Preguntar si tienes hijos o si estás casado, con qué intención sea, puede facilitar la discriminación en cuanto a permisos, responsabilidades familiares o disponibilidad. Son cuestiones que no se deben responder y la ley protege esa privacidad”, señala Ramírez.
Estas interrogantes, además de ser ilegales, pueden influir en las decisiones de contratación de manera sesgada, reforzando estereotipos y prejuicios. Por ejemplo, la educación y la disponibilidad futura de la candidata, en especial en las mujeres, suelen ser interpretadas con prejuicio al consultar si tienen cargas familiares o si necesitan permisos por maternidad o cuidado de niños, lo cual no debe ser un factor determinante para dictaminar la idoneidad del postulante.
También resulta inapropiado solicitar información sobre patologías o condiciones físicas. Ramírez recalca que estos datos son de carácter personal y no tienen relación con la idoneidad laboral. “El respeto a la privacidad del candidato debe prevalecer, y las empresas deben entender que este tipo de cuestionamientos no solo son ilegales, sino que también fomentan la discriminación y perpetúan desigualdades”, explica.
A pesar de estas restricciones, muchos postulantes sienten la presión de responder a preguntas incómodas por temor a perjudicar su evaluación. El profesional recomienda que, en estos casos, conservar la dignidad profesional y evitar dar respuestas que puedan comprometer su privacidad a largo plazo es la mejor estrategia. “Es mejor poner límites y, si la situación lo amerita, declarar que esa información no es relevante para el puesto y que prefiere centrarse en sus habilidades y experiencia”, aconseja Ramírez.
En definitiva, tanto los candidatos como las empresas deben ser conscientes del marco legal que regula estos procesos. La correcta preparación para las entrevistas no solo implica conocer la descripción del cargo, sino también saber identificar y evitar responder preguntas que puedan afectar sus derechos o crear un ambiente laboral desigual desde el inicio. Con una postura firme y bien informada, los postulantes pueden proteger su privacidad y contribuir a un proceso de selección más justo y ético.
