El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tomado la decisión de cesar de manera fulminante a Antonio Hernández, mano derecha de Francisco Salazar en Moncloa, en medio de una crisis interna desatada en el PSOE por las denuncias de acoso presentadas contra Salazar. Este movimiento se produce tras una creciente presión dentro del partido, que reprocha a su dirección su inacción ante las acusaciones que salieron a la luz en junio. Hernández, que también ocupaba un cargo relevante en la ejecutiva del PSOE de Andalucía, abandonará sus responsabilidades en la Secretaría de Datos, Análisis y Prospectiva, así como su papel en el equipo de estadística y estrategia electoral de La Moncloa. Fuentes gubernamentales aseguran que la salida de Hernández ha sido consensuada y formalizada para el próximo Consejo de Ministros.
Sánchez, que ha estado bajo crítica por no abordar el caso de manera más decidida, reconoció la responsabilidad del PSOE por no haber contactado con las víctimas a tiempo, un error que ha supuesto un profundo malestar dentro de la formación. Conocidas feministas del partido, como Adriana Lastra y Andrea Fernández, han demandado explicaciones y exigieron que las denuncias se lleven a la fiscalía, aunque Sánchez argumenta que debido a su naturaleza anónima, solo las víctimas pueden proceder legalmente. A pesar de la negativa inicial de llevar el caso a la Justicia, el partido se ha comprometido a acelerar la gestión del expediente y a prestar apoyo a las afectadas. Este episodio ha avivado tensiones en el partido, poniendo de manifiesto las discrepancias entre su liderazgo y las voces críticas que claman por una respuesta más firme ante las denuncias de violencia contra las mujeres.
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