La ciudad de Guliaipole, situada en la región de Zaporiyia, se ha convertido en un foco de intensos combates entre las fuerzas ucranianas y rusas. A pesar de las adversas condiciones climáticas, que incluyen nevadas y temperaturas bajo cero, las tropas rusas mantienen una presión constante en el frente, con un considerable número de enfrentamientos, que en las últimas 24 horas sumaron 275. Los enfrentamientos se caracterizan por asaltos de infantería rusos, apoyados por drones y aviones, mientras que la ciudad se ha transformado en una «zona gris», donde ambos bandos luchan por el control de áreas específicas. Aunque los rusos han logrado infiltrarse en Guliaipole, las tropas ucranianas han conseguido ralentizar su avance.
A medida que las fuerzas rusas intentan capturar vías férreas y amenazar el control regional en Zaporiyia, se destaca que la defensa ucraniana ha sido debilitada al trasladar unidades más experimentadas a otros frentes prioritarios como Pokrovsk y Kúpiansk. Los analistas militares sugieren que, aunque los rusos han logrado avances en algunas zonas, su capacidad para capturar ciudades estratégicas sigue siendo limitada. A pesar de que en 2025 Rusia conquistó más territorio que en años anteriores, esto se ha traducido en importantes costes en efectivos humanos y recursos. Con la guerra estancada en diversas áreas y sin capacidad inmediata para un cambio significativo en el campo de batalla, Ucrania se enfrenta al reto de desgastar progresivamente a las fuerzas invasoras en 2026.
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