
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta un nuevo desafío diplomático tras un desplante del líder ruso, Vladímir Putin, quien ha rebajado el nivel de su delegación en las próximas negociaciones sobre la guerra de Ucrania, programadas para el 17 y 18 de febrero en Ginebra. A pesar de la promesa inicial de que un alto cargo con mayor capacidad de decisión encabezaría la representación rusa, el Kremlin ha designado al asesor cultural de Putin, Vladímir Medinski, en lugar del almirante Ígor Kostiukov, quien había participado en las rondas anteriores en Abu Dabi. Esta elección ha generado inquietudes en Kiev, ya que Medinski había sido mal recibido en negociaciones previas, donde enfatizó la prolongación de la guerra.
Las tensiones entre Moscú y Washington también parecen estar en aumento, con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, expresando su descontento por el incumplimiento de acuerdos establecidos en la cumbre de agosto de 2025 en Alaska. Estos acuerdos requerían que las fuerzas ucranianas abandonaran el Donbás a cambio de una congelación del frente en las regiones de Jersón y Zaporiyia. En contraste, la situación se complica con sanciones impuestas a las principales petroleras rusas y presiones sobre otros países para que eviten el comercio con Moscú. Las negociaciones continúan marcadas por la falta de garantías de seguridad para Ucrania, un punto clave que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha insistido en resolver antes de considerar un acuerdo de paz.
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