Repsol ha manifestado su intención de aumentar significativamente su inversión en Venezuela durante la cumbre petrolera celebrada en la Casa Blanca, donde su consejero delegado, Josu Jon Imaz, anunció que la compañía está dispuesta a triplicar su producción actual de 45.000 barriles equivalentes de petróleo por día en un período de dos o tres años. Esta clara propuesta se enmarca en un contexto donde el presidente Donald Trump busca atraer a las principales compañías petroleras globales para invertir en el país latinoamericano tras la salida del régimen de Nicolás Maduro. Trump se mostró optimista sobre la posibilidad de que las empresas inviertan al menos 100.000 millones de dólares, advirtiendo que tendría otras compañías dispuestas a ocupar cualquier vacío dejado por quienes opten por no participar.
La reunión en Washington reunió a altos ejecutivos de la industria petrolera, quienes expresaron la necesidad de «cambios significativos» y garantías de seguridad antes de comprometerse con inversiones en Venezuela, un país que ha confisca sus activos en el pasado. Imaz destacó el papel de Repsol en la producción de gas, fundamental para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico en el país. Sin embargo, a pesar de las alentadoras intenciones, la empresa enfrentaba un contexto de incertidumbre jurídica que complicaría su potencial expansión. Según datos recientes, la exposición patrimonial de Repsol en Venezuela se situaba en 330 millones de euros, lo que subraya su compromiso con la región a pesar de los desafíos existentes.
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