Iñaki Urdangarin reveló en la reciente entrevista con Jordi Évole que su transformación personal no fue un proceso consciente, sino que surgió del éxito y las dinámicas de un entorno que lo llevaron a alejarse de su esencia. Durante la conversación, el exduque de Palma reflexionó sobre cómo su actitud cambió junto con la percepción de una vida próspera, caracterizada por la ambición y decisiones que hoy considera innecesarias. Reconoció que esos cambios en su forma de ser lo distanciaron de su felicidad más simple, evocando recuerdos de su juventud en Viladrau, donde disfrutaba de placeres modestos.
Urdangarin también señaló que el auge en su carrera profesional y la influencia de un entorno social glamurosos contribuyeron a una pérdida de humildad y sencillez. A pesar de sentir que todo iba bien, admitió haber ignorado los signos de su cambio, sin recibir comentarios sinceros que lo alertaran sobre su evolución. Hoy, con una perspectiva más clara, entiende que el deseo de pertenecer a un círculo de éxito sociocultural fue innecesario y se siente reconciliado con su pasado, reflexionando sobre el impacto que tuvo en su identidad y valores.
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