Durante una cumbre celebrada en Miami, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó controversia al rechazar aprender español, afirmando: «No voy a aprender su maldito idioma». Estas declaraciones fueron dirigidas a una audiencia compuesta por mandatarios latinoamericanos de tendencia derechista, como Javier Milei de Argentina y Nayib Bukele de El Salvador. En un tono de humor, Trump señaló que prefiere contar con un «buen intérprete» para comunicarse, citando una experiencia negativa en la que un intérprete no tradujo correctamente una conversación con un líder extranjero.
La cumbre, organizada en un club de golf en Florida, excluyó a mandatarios de gobiernos de izquierda, como los de México, Brasil y Colombia. Entre los asistentes se encontraban varios presidentes de América Latina, incluyendo al presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien asumirá el cargo en los próximos días. Trump enfatizó la importancia de tener un intérprete competente en negociaciones clave, sugiriendo que el dominio del idioma no es un requisito fundamental en la diplomacia.
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