
El Ministerio de Igualdad ha anunciado la licitación de un nuevo contrato para la gestión del servicio de control telemático de condenados por violencia machista. Este contrato, que sustituye uno anterior que había sido objeto de críticas por fallos en el sistema, introduce importantes cambios en la implementación de las pulseras antimaltrato. A partir de ahora, las pulseras se instalarán en los tobillos de los maltratadores en lugar de en las muñecas, con el fin de hacerlas «menos manipulables». Ana Redondo, titular del ministerio, presentó los detalles en una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
El nuevo contrato tendrá una duración inicial de 36 meses y cuenta con un presupuesto base de más de 71 millones de euros, cantidad que podría aumentar a 111 millones en caso de prórroga. Además de la reubicación de las pulseras, se contempla la inclusión de una batería de mayor duración y una tarjeta SIM que no será extraíble. Estas medidas buscan mejorar la efectividad del sistema y garantizar un mayor control sobre los condenados por delitos de violencia de género.
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