
En un intento por clarificar la confusión generada a raíz de una rueda de prensa reciente, el ministro ha abordado la discrepancia entre los datos presentados en dicho evento y los registros oficiales, definiéndola como un «error». En su declaración, el funcionario argumentó que la diferencia en los números se debió a una mala interpretación interna, sin embargo, insistió en que no existe intención de ocultar información ni manipular las cifras brindadas al público. La controversia surgió un día después de que se negaran a responder preguntas específicas de un prestigioso diario sobre esta inconsistencia, aumentando así el escepticismo en torno a la narrativa gubernamental.
Posteriormente, el ministro añadió que las noticias que circularon como resultado de esta divergencia en los datos son un «bulo», reafirmando la veracidad de los datos oficiales. Pese a sus explicaciones, la oposición y diversos medios comunicativos han manifestado su preocupación por la falta de transparencia mostrada en el manejo de esta situación. El llamado a una mayor claridad se intensifica mientras se busca restaurar la confianza pública y asegurar que este tipo de errores no se repitan en futuras comunicaciones.
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