La economía española mantendrá un ritmo de expansión sólido en el corto plazo, a pesar de la incertidumbre generada por el conflicto en Oriente Próximo, según las recientes proyecciones del Fondo Monetario Internacional. Aunque se ha revisado ligeramente a la baja las expectativas de crecimiento del PIB, que se esperan en un 2,1% para este año y un 1,8% en 2027, el FMI confía en que la demanda interna y el aumento de salarios seguirán impulsando la economía. La influencia positiva de las energías renovables en la matriz energética del país también se destaca como un factor clave que mitigará el impacto del aumento en los precios del gas, aunque el petróleo representa un desafío mayor.
Sin embargo, el FMI ha advertido sobre los riesgos a la baja, incluyendo la volatilidad en los precios de la energía y la fragmentación política interna que podría dificultar la implementación de medidas fiscales necesarias. A pesar de estos desafíos, el crecimiento del turismo podría ser más resiliente de lo anticipado, gracias a una mayor diversificación regional y un posible desvío de turistas hacia España debido a la inestabilidad en otras áreas. La combinación de estos factores ofrece un panorama mixto para la economía española, que, si bien enfrenta retos, también posee elementos que podrían favorecer su recuperación y crecimiento en los próximos años.
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