
Las protestas contra las políticas migratorias de la Administración Trump se extendieron este viernes por diversas ciudades de Estados Unidos y se anticipa que continúen durante el fin de semana. En Nueva York, una multitud se movilizó para manifestar su rechazo a la campaña de deportaciones masivas liderada por el gobierno, coreando consignas y portando pancartas que pedían la abolición del ICE, la agencia encargada de implementar las redadas junto a la Patrulla Fronteriza. Mientras tanto, en Los Ángeles, decenas de residentes se congregaron junto al ayuntamiento antes de marchar hacia el centro de detención federal, donde se registraron enfrentamientos con agentes federales que desembocaron en el uso de gas pimienta. El Departamento de Policía local declaró una alerta táctica, obligando a todos los agentes a mantenerse en servicio ante la posibilidad de nuevos disturbios.
Las manifestaciones encontraron eco en otras ciudades como Atlanta, Denver y San Francisco, donde la población repudió la violencia asociada con las políticas antiinmigración de Trump. Los recientes asesinatos de Renee Good y Alex Pretti por agentes migratorios en Minneapolis incrementaron la indignación social, incitando a miles a solidarizarse y protestar contra estas acciones. En las Ciudades Gemelas de Minnesota, las operaciones masivas de control migratorio han generado una oleada de solidaridad con los migrantes, incluyendo una convocatoria a paro general en la que se alentaba a los ciudadanos a no participar en actividades económicas ni escolares. Negocios en varios estados decidieron unirse a la causa, donando ingresos a restaurantes en huelga o a organizaciones que ofrecen asistencia legal a inmigrantes. La tensión ha despertado una emoción colectiva de resistencia, impulsada por llamados de organizaciones nacionales que planean nuevas jornadas de protesta en el futuro cercano.
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