
La «nube soberana» se posiciona como un componente esencial dentro del presupuesto tecnológico global, dejando atrás su antigua percepción como un mero requerimiento normativo. Este cambio de paradigma se refleja en las últimas proyecciones de Gartner, que anticipan un gasto mundial en infraestructura como servicio (IaaS) de nube soberana que alcanzará los 80.000 millones de dólares para 2026. Este incremento, asociado a un crecimiento anual del 35.6%, se ve impulsado principalmente por gobiernos, sectores de defensa y áreas altamente reguladas.
El concepto de soberanía tecnológica está evolucionando, expandiéndose más allá del cumplimiento normativo para convertirse en un mecanismo de protección contra tensiones geopolíticas y dependencias tecnológicas. Así, Gartner introduce la noción de «geopatriación», que implica la reubicación de cargas de trabajo y datos según el entorno político y normativo. Este fenómeno podría originar un desplazamiento del 20% de las cargas de trabajo actuales de proveedores globales a locales, generando un impacto notable en estrategias de arquitectura, contratación, soporte y salida.
En el desglose regional, China lidera el gasto, seguido por un fuerte impulso de Europa, que según las proyecciones superará a Norteamérica en 2027. Solo en Europa, el gasto proyectado podría ascender de 6.868 millones en 2025 a 23.118 millones en 2027, lo que destaca su ambición de liderar la adopción de nubes soberanas. Gartner señala que tratar la soberanía digital meramente como un asunto de seguridad o cumplimiento ya no es suficiente; las consideraciones económicas y de resiliencia están desempeñando papeles igualmente cruciales.
En el contexto europeo, España cobra protagonismo tras la reciente reunión entre el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, y el CEO de Oracle, Mike Sicilia, para explorar colaboraciones en el sector público referente a cloud e inteligencia artificial. En esta reunión, Oracle anunció inversiones de hasta 1.000 millones de dólares en el país, consolidando a España como el único país de la UE con tres regiones cloud, una de ellas dedicada a la infraestructura soberana.
No obstante, el debate sobre qué constituye una verdadera nube soberana sigue presente. En Europa, persiste la discusión sobre si la soberanía implica que los datos simplemente residan en territorio europeo o si engloba la propiedad y control corporativo del proveedor. Este tema es central para quienes promueven la reducción de dependencias estructurales frente a los proveedores hiperescalares tradicionales, favoreciendo el uso de proveedores locales como Telefónica o Grupo Aire.
Paralelamente, la discusión sobre la soberanía se extiende al dominio del software. Europa enfrenta el desafío de balancear la promoción del software libre, para reducir dependencias y aumentar la transparencia, con la necesidad de acceso a tecnologías avanzadas. Google aboga por una enfoque más flexible de “soberanía abierta” en la UE para evitar restricciones que puedan dañar la competitividad.
Con la nube soberana emergiendo como una prioridad, la verdadera cuestión será si Europa podrá construir un ecosistema propio robusto con proveedores locales, o dependerá de un modelo de cumplimiento basado en infraestructura global. La carrera por establecer las reglas del juego ya ha comenzado, con el capital fluyendo y las decisiones estratégicas en juego para definir cómo se construirá la soberanía digital del futuro.
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