
Enrique Ortuño, abuelo de los niños desaparecidos en el naufragio de un barco turístico en Indonesia, ha expresado su preocupación por la búsqueda de sus familiares, afirmando que las autoridades podrían cesar las labores de rescate en dos o tres días si no hay progresos. A pesar de la difícil situación, el empresario, propietario del restaurante valenciano El Coso del Mar, se aferra a la fe católica y mantiene la esperanza de que sus nietos puedan ser encontrados. Ortuño ha tenido la oportunidad de hablar con su hija, quien sobrevivió al siniestro junto a otra de sus nietas, y ha relatado cómo vivió en primera persona el hundimiento de la embarcación.
El abuelo ha indicado que las condiciones del mar en la zona son complicadas por las corrientes fuertes y ha confirmado que aún no se ha encontrado el barco, solo algunos restos. Según su relato, su hija y otra nieta lograron salir despedidas del barco en el momento del naufragio, mientras que su yerno y tres nietos quedarían atrapados en el interior de la embarcación de madera, que, a su juicio, pudo haber sufrido un mal mantenimiento. Aunque las probabilidades de un desenlace positivo son escasas, Ortuño se resiste a declarar a sus seres queridos como fallecidos, pues aún no se han hallado cuerpos, sosteniendo que se les considera desaparecidos mientras la búsqueda continúa.
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