Galicia se destaca por su fusión de lo antiguo y lo moderno, con un paisaje urbano que combina edificaciones históricas y contemporáneas. La emblemática Catedral de Santiago, la Torre de Hércules y el Faro de Finisterre son símbolos de identidad regional, al igual que construcciones modernas como la Torre Hercón en A Coruña y el puente del Milenium en Ourense. Sin embargo, muchos proyectos visionarios quedaron en el tintero debido a limitaciones económicas, políticas o técnicas. Estos proyectos soñaban con redefinir arquitectónicamente la región, pero la realidad impuso barreras que frenaron su materialización.
La ciudad de Vigo es un ejemplo de esta brecha entre la visión y la realidad. Pese a su evolución, rumoreados proyectos como un segundo puente sobre la ría de Vigo y una red de metro ligero perpetúan un sentido de «lo que podría haber sido». Asimismo, A Coruña también ha visto propuestas ambiciosas quedar en el papel, como un extenso parque de atracciones en el monte de Santa Margarita y la remodelación del estadio de Riazor con grandes lujos. Ambas ciudades han enfrentado desafíos técnicos y financieros en sus aspiraciones urbanísticas, reflejando la tensión entre la aspiración innovadora y las restricciones materiales.
Leer noticia completa en 20minutos.