

En un entorno cada vez más desafiante para los líderes de tecnología y finanzas, la infraestructura y operaciones (I&O) se perfilan para experimentar cambios significativos hacia 2026, influenciados por seis tendencias claves identificadas por Gartner. Estas tendencias son tan variadas como esenciales para mantener la competitividad y resiliencia de las organizaciones frente a un panorama tecnológico y geopolítico en constante cambio.
Primero, la computación híbrida se redefine como un “tejido” componible, trascendiendo la simple mezcla de recursos on-premise y en la nube. Esta tendencia permite orquestar operaciones a través de diversas plataformas, optimizando recursos según costos, latencia y regulaciones. Este modelo ofrece a las empresas la flexibilidad necesaria para adaptarse rápidamente a cambios en su entorno operativo sin incurrir en inversiones pesadas en infraestructura.
La inteligencia artificial agéntica surge como una herramienta clave para mejorar la productividad y liberar recursos valiosos. Este tipo de IA, capaz de tomar decisiones autónomas a partir del análisis de datos complejos, abre un abanico de posibilidades para automatizar operaciones y optimizar recursos. Sin embargo, plantea también un desafío significativo en términos de control y supervisión, requiriendo la implementación de políticas de auditoría y límites claros para mitigar riesgos operativos.
Por otro lado, las plataformas de gobernanza de IA se erigen como una necesidad cada vez más imperiosa. Estas plataformas facilitan la definición de políticas y la asignación de responsabilidades, abordando riesgos como el sesgo, la opacidad y la privacidad. Gartner sugiere que 2026 será un año significativo para el gasto en gobierno y trazabilidad de IA, alineándolos con iniciativas ya existentes que promueven la sistematización del riesgo de IA.
La eficiencia energética, en tanto, se convierte en un pilar estratégico de la planificación tecnológica, trascendiendo el ámbito de las operaciones para convertirse en un factor determinante del negocio. Tecnologías como la computación óptica y neuromórfica, junto con decisiones sobre ubicación y consolidación, prometen reducir la huella de carbono y el consumo de energía, transformando la eficiencia energética en un KPI crucial.
En un mundo donde la información se convierte en un arma de doble filo, la seguridad frente a la desinformación cobra protagonismo. Las tecnologías de detección de deepfakes y de prevención de suplantaciones no solo defienden la integridad y confianza de las comunicaciones, sino que también protegen la reputación de las marcas, convirtiéndose en inversiones críticas para las empresas que buscan resguardarse de fraudes y crisis de identidad.
Finalmente, el concepto de geopatriación marca una tendencia hacia la soberanía operativa y técnica, presionando a las organizaciones a trasladar cargas de trabajo a alternativas nacionales ante tensiones geopolíticas. Este movimiento implica desafíos logísticos y financieros significativos, a medida que las empresas equilibren costos más altos contra la reducción de riesgos estratégicos y de interrupción.
A medida que estas tendencias se despliegan, los directores financieros deberán ajustar sus estrategias, centrándose en controlar los OPEX, medir la eficiencia energética y gestionar los riesgos de proveedores. La automatización, aunque prometedora, requiere un enfoque responsable, enfocado en políticas y controles rigurosos para garantizar su efectividad y seguridad. Con estas tendencias en mente, las organizaciones pueden afrontar 2026 con una hoja de ruta clara, preparada para los retos y oportunidades del futuro.
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