

Noruega está en plena búsqueda de trabajadores para sus granjas de salmón, un sector clave en su economía que concentra más del 74% de las exportaciones de productos pesqueros y acuícolas. Desde la década de los setenta, este mercado ha experimentado un crecimiento exponencial, posicionando al país como líder mundial en la producción de salmón, responsable del 50% del cultivo global. La magnitud de estas operaciones ha generado una demanda constante de mano de obra, con convocatorias que llegan varias veces al año para cubrir las necesidades de sus extensas instalaciones.
Una de las empresas que ha impulsado una de las ofertas más importantes en este sector es SalMar ASA, que ha anunciado la creación de 100 puestos de trabajo en su macroinstalación ubicada en la pequeña aldea de Kverva, en la región noruega de Frøya. La convocatoria, disponible a través de plataformas como Lanbide y la red EURES, busca incorporar personal para tareas de producción en sus plantas de procesamiento, con salarios superiores a 3.000 euros mensuales. La mayor parte de estos empleos son de carácter indefinido, lo que refleja la intención de la compañía de atraer a quienes busquen asentarse a largo plazo en Noruega.
Para acceder a estos puestos, los solicitantes deben contar con un nivel básico de inglés –sin necesidad de certificaciones específicas– o de noruego. La oferta está abierta incluso para personas sin experiencia previa en el sector, ya que las tareas a realizar incluyen fileteado, empaquetado, control de calidad y mantenimiento sanitario en las instalaciones. Los salarios se calculan en base a una tarifa de 228,46 coronas noruegas por hora (cerca de 19,86 euros), considerando una jornada laboral de aproximadamente 36,5 horas semanales. Además, los trabajadores pueden beneficiarse de suplementos, como un plus del 20% en turnos vespertinos, especialmente en los meses de invierno, debido a las condiciones de poca luz en esas horas.
El cultivo de salmón en Noruega es un proceso extenso que dura casi tres años, durante los cuales los peces se crían desde sus etapas iniciales hasta alcanzar el tamaño comercial. La primera fase se realiza en sistemas de agua dulce controlados para garantizar el desarrollo seguro y monitorizado de los ejemplares jóvenes. Posteriormente, los salmones se trasladan a ambientes marinos donde culminan su crecimiento antes de ser cosechados. La implementación de instalaciones post-smolt, ubicadas en tierra o sistemas de contención cerrada, ha sido una estrategia para minimizar riesgos de enfermedades y plagas, como los piojos marinos, y asegurar que el proceso de producción sea eficiente y seguro.
En la actualidad, estos sistemas mantienen a los salmones en corrales que contienen una proporción aproximada del 97,5% de agua y solo un 2,5% de biomasa de peces. Estas condiciones buscan replicar el hábitat natural para promover un crecimiento saludable y reducir el impacto ambiental, en línea con las prácticas sostenibles del sector. La planta de procesamiento, donde se realizan tareas como el fileteado y el envasado, es donde finaliza el ciclo productivo antes de que el salmón llegue a mercados internacionales, consolidándose como un producto emblemático de Noruega.
Este auge en la demanda laboral refleja no solo la importancia económica de la salmonicultura en Noruega, sino también su impacto en el mercado global de alimentos, donde la calidad y la sostenibilidad son variables clave. La oportunidad de empleo en un sector tan competitivo y en crecimiento es vista con interés por personas de distintos países, que buscan establecerse en un entorno con alta estabilidad laboral y buenas remuneraciones. La región de Frøya, famosa por su belleza natural y cascadas impresionantes, añade un atractivo adicional para quienes desean combinar trabajo con la experiencia de vivir en un paraíso natural.
