Al menos ocho personas han perdido la vida tras el hundimiento de un ferri en el sur de Filipinas, que llevaba más de 300 pasajeros a bordo y se dirigía a la isla de Jolo. El incidente ocurrió en la madrugada del lunes, cerca de la isla Baluk-Baluk, en la provincia de Basilán. La embarcación, el M/V Trisha Kerstin 3, operada por Aleson Shipping, zarpó del puerto de Zamboanga el domingo por la noche y se hundió mientras navegaba con 332 pasajeros y 27 tripulantes. La Guardia Costera filipina ha confirmado que se han rescatado a siete personas, mientras las autoridades locales coordinan esfuerzos para llevar a cabo operaciones de rescate con la ayuda de embarcaciones comerciales y las Fuerzas Armadas.
Este trágico accidente se suma a una preocupante tendencia en el país, donde los naufragios suelen ser causa frecuente de tragedias, a menudo vinculadas a condiciones meteorológicas adversas, incumplimiento de normativas de seguridad y problemas de mantenimiento en las embarcaciones. La historia de la navegación comercial en Filipinas está marcada por siniestros fatales, siendo el más grave el hundimiento del transbordador Doña Paz en 1987, que dejó un saldo de 4,341 víctimas tras colisionar con un petrolero. La reciente tragedia subraya la necesidad urgente de mejorar la seguridad marítima en la región.
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