

Las enfermedades oncológicas y cardiovasculares, junto con otros padecimientos, se incrementan a medida que las personas envejecen. Esta realidad, sumada a los efectos de sus tratamientos, puede afectar de manera significativa la capacidad funcional de los adultos mayores, especialmente si ya enfrentan fragilidad clínica o sarcopenia, lo que a su vez influye en su pronóstico, autonomía y calidad de vida.
Con el propósito de abordar estos desafíos, el Servicio de Geriatría ha lanzado un innovador programa dirigido a mayores que van a someterse a cirugías de distintas complejidades, instalaciones de válvulas aórticas transcatéter (TAVI) y tratamientos oncológicos como quimioterapia, radioterapia e inmunoterapias. Este proyecto se ha concebido para preparar a los pacientes ante eventos clínicos potencialmente desestabilizadores, buscando mejorar los resultados en salud al anticiparse a su impacto funcional y clínico.
Siguiendo las directrices de la Organización Mundial de la Salud, que sitúa la capacidad funcional como meta central de toda intervención sanitaria, la prehabilitación descansa en la resiliencia fisiológica y la adaptabilidad. Nunca se considera la fragilidad clínica como un motivo de exclusión para tratamientos que puedan resultar beneficiosos.
El programa, implementado en el Hospital de Día de Geriatría con la colaboración de servicios como Oncología, Ginecología, Cirugía, Cardiología y Urología, se fundamenta en una valoración geriátrica integral. Esta incluye evaluaciones clínicas, funcionales, cognitivas, afectivas, nutricionales y sociales, junto con un análisis de la composición corporal para identificar la sarcopenia y distintos fenotipos de fragilidad. Todos estos aspectos se integran con las preferencias y valores de cada paciente.
El equipo multiprofesional, compuesto por geriatras, terapeutas ocupacionales y enfermeras, desarrolla un plan de intervención y seguimiento individualizado. Los ejes de este plan incluyen la revisión de comorbilidades y polifarmacia, la prescripción de ejercicio físico multicomponente, un abordaje nutricional personalizado y la educación sanitaria para empoderar al paciente en el manejo de su enfermedad. Un seguimiento continuado permite ajustar las intervenciones y ofrecer acompañamiento constante.
En 2025, 70 pacientes participaron en este programa, la mayoría de los cuales (90%) recibieron pautas para realizar en casa, siendo reevaluados durante sus citas médicas regulares. Una minoría requirió intervención intensiva en el Hospital de Día, asistiendo entre dos y tres veces por semana para ejercicios supervisados.
El programa ha sido muy bien recibido por los participantes, quienes destacan mejoras físicas, así como el apoyo y confianza para enfrentar tratamientos médicos. Esta labor conjunta con otros servicios ha facilitado la derivación de pacientes, apuntando a una mayor integración de la prehabilitación geriátrica en los circuitos asistenciales.
Con esta iniciativa, el Hospital de Día de Geriatría reafirma su compromiso con una atención centrada en la persona, fundamentada en la evidencia y enfocada en preservar la funcionalidad como pilar esencial de la salud durante el envejecimiento.
