

La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha tomado una decisión importante ante determinados encuentros futbolísticos considerados de alto riesgo, en un esfuerzo por garantizar la seguridad y prevenir incidentes relacionados con la violencia y la intolerancia en los estadios.
Entre los partidos que se han declarado de alto riesgo se encuentran dos encuentros del Deportivo de La Coruña. El primero de ellos se disputará en La Coruña el 13 de enero de 2026, en los octavos de final de la Copa del Rey, enfrentando al conjunto gallego contra el Atlético de Madrid. El segundo encuentro también en La Coruña, programado para el 25 de enero de 2026, corresponde a la Segunda División, enfrentando nuevamente al Deportivo contra el Real Racing Club Santander.
Por otra parte, otro partido considerado de alto riesgo tendrá lugar en la ciudad de León. La Cultural y Deportiva Leonesa recibirá al Athletic de Bilbao en el mismo día, 13 de enero de 2026, en una fase de octavos de final de la Copa del Rey.
La declaración de alto riesgo implica la puesta en marcha de medidas de seguridad adicionales cuyo objetivo es minimizar cualquier posible altercado. Entre estas acciones, se contempla una revisión rigurosa en el sistema de venta de entradas para limitar el acceso a los recintos, así como la separación de las aficiones en diferentes zonas del estadio para evitar enfrentamientos directos. También se reforzarán los controles de acceso y las inspecciones en las entradas, además de la vigilancia en el interior y alrededores de los estadios.
En paralelo, las fuerzas policiales y de seguridad incrementarán sus despliegues preventivos, con especial atención a la vigilancia de las hinchadas y el control de incidentes potenciales. La coordinación entre los diferentes actores involucrados —desde las entidades deportivas hasta las fuerzas de orden— es clave para garantizar que estas jornadas se desarrollen en un ambiente seguro y ordenado.
Este tipo de medidas refuerza el compromiso de las autoridades deportivas y de seguridad con la lucha contra la violencia en el deporte, especialmente en encuentros que por sus características atraen una mayor atención y, por tanto, un riesgo acrecentado. La esperanza es que estas acciones contribuyan a que los aficionados puedan disfrutar de los partidos en un entorno controlado, con respeto mutuo y sin incidentes que empañen la pasión por el fútbol.
Fuente: Ministerio del Interior
