Miles de médicos en toda España se han unido en una huelga de 48 horas, organizada por la Agrupación Profesional por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), para exigir un estatuto laboral específico que mejore sus condiciones de trabajo y salariales. La movilización, que se extiende durante miércoles y jueves, pone el foco en la necesidad de cambiar el sistema de guardias, uno de los puntos más críticos para los profesionales de la salud. El seguimiento de la huelga ha sido desigual, con algunas áreas del sistema sanitario funcionando con normalidad, mientras que en otras se han cancelado citas. A pesar de la protesta, los servicios mínimos han garantizado la atención urgente. En varios centros, como el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, algunos médicos decidieron no detener sus actividades en solidaridad con los pacientes, aunque apoyan las reivindicaciones de la huelga.
Simultáneamente, varias manifestaciones han recorrido calles de ciudades como Madrid y Barcelona para visibilizar las demandas del colectivo médico. En la capital española, entre 300 y 400 personas marcharon desde el Congreso de los Diputados hacia el Ministerio de Sanidad con pancartas que clamaban por un «Estatuto adecuado para médicos». Cristian Vale, médico del centro de salud Las Panaderas en Fuenlabrada, argumentó que los médicos no están suficientemente representados en las negociaciones y lamentó que otros colectivos con menos responsabilidades decidan sus condiciones laborales. En Barcelona, el médico de atención primaria Alex Ternianov destacó las dificultades de ofrecer una atención de calidad con el tiempo limitado asignado a cada consulta. La huelga busca presionar a las autoridades para que contemplen la creación de un marco normativo específico que refleje la singularidad de las responsabilidades del personal médico frente a otros profesionales sanitarios.
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