Mikel Oyarzabal volvió a destacar con la selección española durante el amistoso contra Serbia en el estadio de La Cerámica, con su característico estilo sereno y eficaz. Tras marcar un majestuoso gol con un potente disparo desde la medialuna, el delantero de la Real Sociedad apenas celebró, una muestra de la naturalidad con la que se desliza hacia el éxito en el equipo nacional. Oyarzabal ha demostrado su instinto asesino frente a la portería desde que tomó el relevo de Morata, convirtiéndose en una figura clave en la delantera española después de la victoria en la última Eurocopa. Su capacidad para entender el juego y desenvolverse con destreza entre líneas le ha ganado elogios, incluso del entrenador Luis de la Fuente, quien lo ve como un potencial líder y estratega en el futuro.
Con 24 goles, Oyarzabal se ha consolidado entre los diez máximos anotadores de la historia de la Roja, justo detrás de leyendas como Butragueño y acercándose al récord de David Villa. En los últimos 10 partidos con España, ha anotado 11 veces y asistido en cinco ocasiones, una hazaña que ningún otro jugador español ha logrado enlazar en una racha tan prolífica. Su contribución no solo se centra en el gol, sino que también se enfoca en el bienestar colectivo del equipo, como lo demostró al apoyar el debut con gol de Mikel Muñoz en la selección. El ambiente en el equipo destaca el compromiso conjunto por encima de los logros individuales, una fórmula que ha permitido al conjunto español mantenerse competitivo a nivel internacional.
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