Marius Borg Høiby, el hijo mayor de la princesa Mette-Marit de Noruega, se presentó en el tribunal de Oslo negando las acusaciones de violación que se derivan de vídeos encontrados en su teléfono móvil. Borg Høiby, de 29 años, enfrenta un total de 38 cargos, incluidos cuatro por violación y varios por maltrato, y está en riesgo de recibir una pena considerable si es declarado culpable cuando el juicio concluya el 19 de marzo. Durante su testimonio, el acusado admitió fácilmente algunas infracciones menores como conducir con exceso de velocidad, y se declaró parcialmente culpable de agresión con agravantes. Visiblemente afectado, el joven destacó la presión mediática que ha vivido desde su infancia causando que se trastorne al punto de admitir una dependencia al reconocimiento, al alcohol y a la vida de excesos.
El juicio ha intensificado la atención sobre la familia real noruega, ya que surge en un momento complicado para la institución. Además de las acusaciones contra Borg Høiby, la princesa Mette-Marit ha sido objeto de escrutinio debido a su conexión previa con el convicto pederasta Jeffrey Epstein. Esta situación ha llevado al aplazamiento de uno de sus viajes y ha puesto en peligro la percepción pública de la monarquía. De hecho, encuestas recientes reflejan un aumento del descontento popular hacia la realeza, con un descenso en el apoyo hacia la monarquía del 72% al 61%. Este ambiente, conjugado con los desafíos de salud que enfrenta la familia, como lo son el rey Harald y Mette-Marit, presenta un tiempo ajetreado y desafiante para la casa real noruega.
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