

En el marco de las tradicionales celebraciones de Semana Santa en Madrid, el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, se sumó a la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, uno de los eventos más icónicos de esta época. Acompañado por la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, la concejala delegada de Turismo, Almudena Maíllo, y el concejal de Centro, Carlos Segura, Almeida participó en un recorrido lleno de fervor y devoción.
La procesión, que tiene su origen en el siglo XVIII, partió y concluyó en la basílica de Jesús de Medinaceli. Es custodiada por la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud y está centrada en una talla anónima del siglo XVII, que desde 1682 ha atraído a multitudes por su profunda significación religiosa. Durante la marcha, los asistentes disfrutaron de una emotiva saeta a cargo de José el Berenjeno, entonada desde la calle de Alcalá.
Simultáneamente, Borja Carabante, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, asistió a la procesión del Santísimo Cristo de los Alabarderos, que inició su recorrido en el Palacio Real. Esta procesión culmina en la Iglesia Catedral Castrense y destaca por la escolta ceremonial de los alabarderos del rey, una tradición que data del siglo XVIII. La congregación homónima, fundada originalmente en 1632 y nuevamente en 2002, organiza el evento. En uno de los momentos más conmovedores de la procesión, Fernando Caballo brindó una saeta desde el balcón de la Casa de la Villa al paso del cortejo por la plaza de la Villa.
Estas manifestaciones de fe no solo subrayan el valor espiritual de la Semana Santa madrileña sino que también refuerzan el sentido de tradición y comunidad en el corazón de la capital española.
