
En 2018, Mariana Sanz de Santamaría se enfrentó a un problema inesperado mientras enseñaba en la Institución Educativa Luis Felipe Cabrera, ubicada en Barú, cerca de Cartagena. Las estudiantes abandonaban las clases durante su menstruación, inicialmente atribuido a la falta de productos sanitarios. Sin embargo, Sanz descubrió que la raíz del problema residía en los mitos y vergüenzas asociados al sangrado femenino, exacerbados por embarazos adolescentes y violencia de género. Inspirada por el deseo de educar para la paz, fundó en 2020 Poderosas, un emprendimiento social centrado en la Educación Integral para la Sexualidad. Este proyecto se ha expandido a 35 comunidades en Colombia, impactando a más de 22.000 jóvenes, maestros y padres, en temas de igualdad, autonomía y derechos sexuales y reproductivos.
La labor de Sanz trasciende los estigmas; se enfoca en empoderar a las jóvenes generando conocimiento sobre sus cuerpos y decisión sobre sus vidas, rompiendo barreras culturales. Tras declinar una beca en Harvard para materializar el proyecto, logró estructurar la ONG Poderosas durante la pandemia con el apoyo de familiares y amigos, y sistematizó su metodología. Su trabajo ha captado la atención internacional y de entes como EMpower, brindando visibilidad a la educación sexual en entornos vulnerables. Poderosas busca estabilidad financiera mediante alianzas empresariales y formaciones corporativas, con un esfuerzo constante por desarticular ideas preconcebidas sobre género y fomentar un entorno de equidad y alfabetización emocional. Con la reciente publicación de la «Caja de herramientas para la educación sexual», la organización se posiciona como líder en el ámbito educativo, prometiendo seguir luchando por desmitificar lo invisible en la era digital.
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