

La vibrante ciudad de Madrid se ha iluminado con una paleta de luces y creatividad en el tercer día del Festival Internacional de Luz, conocido como LuzMadrid. Este sábado, las actividades comenzaron en el emblemático Espacio Cultural Serrería Belga, donde el «Encuentro de luz» agotó las entradas días antes, destacando el interés y entusiasmo del público por la luz como forma de expresión artística. Este evento, de acceso libre, se convirtió en un foro de diálogo entre amantes del arte, el diseño y la arquitectura, permitiendo a los asistentes sumergirse en la magia y el potencial de la luz como herramienta creativa.
A medida que la tarde avanzó, LuzMadrid extendió su alcance a las familias con actividades especialmente diseñadas para el público infantil y juvenil, asegurando que la pasión por el arte y la innovación se cultive desde las edades más tempranas. Sin embargo, el espectáculo principal aguardaba el manto de la noche, cuando la ciudad se transformaría en un escenario viviente y luminoso.
La obra maestra del día, «Deriva Térmica» de Rafael Lozano-Hemmer, encontró su lugar de exhibición en el majestuoso frontón Beti Jai. Esta impresionante instalación compartió protagonismo con otras 14 obras distribuidas estratégicamente por Madrid, ofreciendo a los asistentes una experiencia de descubrimiento a medida que exploraban los distintos emplazamientos.
Uno de los escenarios más impresionantes de la noche fue la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, donde la instalación inmersiva «Firmamento» capturó la imaginación de los visitantes. Concebida por Quiet Ensemble junto con el Observatorio Gravitacional Europeo (EGO), esta pieza interactiva no solo rinde homenaje al icónico cielo madrileño, sino que también lo integra creativamente en el entramado urbano. La estructura geométrica formada por cuerdas verticales evocó imágenes del cosmos, proporcionando una experiencia sensorial única que conectó a los participantes con el universo de una manera excepcional.
Por otro lado, en la pintoresca plaza de la Villa, la escultura lumínica «Flux» del colectivo francés Collectif Scale dialogó con una composición sonora original de Grégory Sémah. Esta fusión artística capturó la atención y curiosidad de espectadores de todas las edades, demostrando una vez más la capacidad de la luz para unir e inspirar a diversas audiencias.
Con la medianoche marcando el fin de esta jornada y la tercera edición del festival, Madrid se despide de un evento que ha sabido iluminar no solo sus calles, sino también los corazones de sus habitantes y visitantes, consolidándose como un referente en la escena internacional de festivales de luz.
