
Frotarse los ojos parece inofensivo, pero los especialistas en oftalmología llevan años advirtiendo de que el hábito puede dañar la córnea, favorecer infecciones y acelerar el desarrollo del queratocono, una enfermedad que puede acabar requiriendo trasplante de córnea en los casos más avanzados.
La fricción repetida sobre la superficie ocular provoca abrasiones y heridas en la córnea que, si no se tratan, pueden derivar en infecciones. También puede aparecer una hemorragia subconjuntival, ese enrojecimiento intenso que asusta pero que en la mayoría de los casos desaparece sola en pocos días.
El queratocono es la complicación más seria. Se trata de una enfermedad en la que la córnea, que normalmente es redonda y firme, se adelgaza y toma forma cónica. Esto genera un astigmatismo irregular que empeora la visión y que en los estadios avanzados puede requerir trasplante. Un estudio publicado en 2023 en la revista PLOS ONE confirmó que la fricción sobre el epitelio corneal produce estrés celular, promueve la apoptosis y altera la adhesión de las células, debilitando las fibras de colágeno que dan firmeza a la córnea. En personas con alergia, donde el picor es más frecuente e intenso, el daño puede ser mayor.
Las causas más comunes que llevan a frotar los ojos son el síndrome de ojo seco, la blefaritis, las alergias al polvo, el polen o la caspa de mascotas, y el uso prolongado de pantallas digitales. El picor por alergias es especialmente problemático porque resulta difícil resistirse a rascarse, pero hacerlo no solo agrava la incomodidad sino que favorece la entrada de microorganismos, lo que aumenta el riesgo de conjuntivitis e infecciones bacterianas.
Los oft almólogos recomiendan evitar el contacto directo con los ojos y recurrir a alternativas para calmar las molestias. Las lágrimas artificiales frías alivian el picor y reducen la inflamación sin dañar la superficie ocular. Las compresas frías sobre los párpados también ayudan, especialmente en los picos de alergias. Mantener una buena higiene de manos es fundamental, sobre todo para quienes usan lentes de contacto, ya que la transmisión de microorganismos por contacto manual es una vía habitual de infección.
Quienes sufren alergia o sequedad ocular de forma habitual deben tratar la causa de fondo, no solo el síntoma. Consultar a un oft almólogo si las molestias persisten o se agudizan es el paso adecuado, porque en algunos casos puede ser necesario un tratamiento específico. Las recientemente dotadas redes de Atención Primaria, reforzadas con 172 millones de euros del Gobierno, están equipadas para resolver este tipo de consultas sin necesidad de derivación hospitalaria en la mayoría de los casos. En paralelo, el nuevo marco regulatorio aprobado por el Consejo de Ministros para la evaluación de tecnologías sanitarias incluye entre sus ámbitos los dispositivos de uso médico en oftalmología.
El queratocono es el riesgo más grave. Es una enfermedad en la que la córnea se adelgaza y toma forma cónica, lo que genera astigmatismo irregular y reducción de la visión. En casos avanzados puede requerir trasplante de córnea.
El picor por alergia provoca un impulso de frotarse más intenso y frecuente. Un estudio en PLOS ONE (2023) confirmó que en personas con antecedentes alérgicos el daño en las fibras de colágeno de la córnea es mayor, acelerando la deformación de la estructura ocular.
Los especialistas recomiendan las lágrimas artificiales frías para aliviar el picor, compresas frías en los párpados y una buena higiene de manos. Si las molestias persisten, lo correcto es consultar a un oft almólogo.
El síndrome de ojo seco, la blefaritis, las alergias al polvo, el polen o la caspa de mascotas, y el uso prolongado de pantallas digitales son las causas más habituales que llevan a frotar los ojos.
