

Con el cierre del año fiscal en el horizonte, los autónomos y pequeñas empresas se sumergen en el arduo proceso de revisar sus cuentas, buscando finalizar el año sin sobresaltos económicos. Sin embargo, a pesar de sus mejores esfuerzos, es común que muchos cometan errores que podrían resultar en costosas sanciones administrativas. Con base en las consultas recibidas por Legálitas Negocios, se han identificado cinco fallos frecuentes que los emprendedores suelen repetir al cierre del ejercicio.
El primer error común es confundir la compra de stock con los gastos del año. Muchos creen equivocadamente que todo el stock adquirido representa un gasto inmediato. En realidad, las existencias no vendidas se registran como activos de la empresa y sólo el stock vendido se considera como gasto.
La compra de activos a última hora para intentar inflar los gastos es otro fallo habitual. Al final del año, es común que se adquieran activos como ordenadores o mobiliario para intentar reducir el beneficio. Sin embargo, el coste de estos bienes no se descuenta de inmediato, sino que se amortiza gradualmente. Por ejemplo, un ordenador se amortiza en aproximadamente cuatro años, por lo que una compra en diciembre apenas afecta los gastos del ejercicio actual.
Facturar servicios futuros como ingresos del ejercicio es un error frecuente. Emitir facturas en diciembre por servicios que se realizarán en el año siguiente e incluir todo el importe como ingreso del año en curso es incorrecto. Sólo debe contabilizarse la parte correspondiente a los servicios efectivamente prestados durante el año.
De manera similar, registrar como gasto todo lo que aparece en una factura, incluso si el servicio se prestará en el futuro, es un fallo habitual. Si se emite o recibe una factura en diciembre por servicios que abarcan el presente y el próximo año, sólo debe deducirse la parte relativa al ejercicio actual.
Finalmente, no declarar correctamente las subvenciones de explotación no reintegrables es un error con consecuencias fiscales. Estas deben registrarse como ingresos y tributar adecuadamente, independientemente de que no lleguen mediante factura.
En suma, es crucial que los autónomos y pymes efectúen un escrutinio meticuloso de sus cuentas al final del año y busquen asesoría profesional. Solo así podrán evitar enfrentarse a ajustes indeseados con Hacienda y asegurar un cierre de ejercicio sin contratiempos.
