El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó conmoción este lunes al expresar que sería un «gran honor» para él «tomar Cuba», en un contexto de creciente tensión entre ambos países debido al bloqueo energético que afecta a la isla. Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el mandatario sugirió que podría «liberarla o tomarla» y enfatizó que la isla es «una nación fracasada» con «buena tierra» y «paisajes bonitos», a la vez que afirmó tener amigos cubanos que se han hecho millonarios en Estados Unidos. Sus declaraciones se producen en medio de amenazas de tomar el control de Cuba, ya sea de forma «amistosa» u «hostil», mientras insiste en que el Gobierno de La Habana «caerá muy pronto».
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó la existencia de diálogos con Estados Unidos para buscar soluciones a las discrepancias entre ambos gobiernos, una afirmación que contradice la postura de La Habana en meses anteriores. La crisis en Cuba se evidencia con un nuevo apagón nacional, el sexto en un año y medio, y se agudiza por el bloqueo petrolero que Washington impuso en enero, paralizando la economía y aumentando el descontento social. La situación en la isla está lejos de mejorar, con un gobierno que lidia con severas restricciones y un clima de incertidumbre cada vez más palpable.
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