
Las rupturas sentimentales son un proceso doloroso que puede dejar profundas huellas emocionales, especialmente cuando llegan de manera repentina y sin claridad. Según la psicóloga Ángela Fernández, esta falta de respuestas puede generar un desgaste psicológico significativo, complicando la aceptación del final de la relación. Las dudas y preguntas sin resolver pueden hacer que la mente se quede atrapada en un ciclo de incertidumbre, mientras los afectados intentan comprender qué salió mal o qué podrían haber hecho para evitarlo.
Fernández sostiene que, aunque muchas personas logran admitir que la relación ha terminado, el verdadero reto radica en el manejo de la ausencia de información sobre las razones de la ruptura. Este silencio comunicativo, aunque incómodo, puede reflejar la falta de madurez emocional de la otra persona. Para sobrellevar el dolor, la experta aconseja que cada individuo busque cerrar su propia historia, aceptando que no siempre habrá respuestas y dejando de buscar justificaciones. Así, los afectados pueden reclamar un final digno que les permita alcanzar la paz emocional que necesitan para sanar.
Leer noticia completa en 20minutos.
