

Las marcas blancas, presentes en todos los supermercados de España, han evolucionado de ser una opción principalmente económica a convertirse en un símbolo de consumo responsable y consciente. Este cambio refleja una mayor confianza por parte de los consumidores en estos productos, que representan hoy en día más de la mitad del mercado de gran consumo en el país.
Según el informe elaborado por la EAE Business School, denominado «Marcas Blancas: símbolo de consumo inteligente», las marcas de distribución (MMD) han logrado consolidar su posición en el mercado, alcanzando una cuota del 54%. La satisfacción de los consumidores con estos productos es notable: el 70% declara estar satisfecho, y cerca del 60% asegura haber tenido experiencias positivas al comprarlas. La percepción de buen valor por su relación calidad-precio, además de ser un 22% más económicos que las marcas de fabricante, resulta clave en un contexto económico marcado por la inflación y el ajuste del gasto familiar.
Lo que antes se asociaba con el ahorro ahora se ha transformado en una elección basada en confianza, calidad y coherencia con los valores personales. Un tercio de los españoles ha aumentado su consumo de marcas de distribución en comparación con el año anterior, evidenciando su papel relevante en la economía doméstica y en la cesta de la compra.
Este fenómeno no se limita a España. En Europa, las marcas de distribución han conseguido posicionarse como un liderazgo en el sector retail. Datos de Nielsen y la PLMA revelan que en 21 países europeos, las ventas totales de marcas propias alcanzaron los 352.000 millones de euros en 2024, con una cuota media del 38,1%. En mercados como el español, suiza, Reino Unido y Alemania, este porcentaje supera el 45%, subrayando la consolidación de este modelo en diferentes contextos culturales y económicos.
El mercado español, en particular, muestra una madurez significativa en lo que respecta a las marcas blancas. En cadenas como Carrefour, Lidl y Mercadona, estas representan más del 80% de las ventas, ocupando un lugar central en las decisiones de compra. La combinación de proximidad, innovación, sostenibilidad y coherencia de marca ha impulsado esta tendencia, que además avanza en otros mercados latinoamericanos en expansión.
La sostenibilidad se sitúa como uno de los principales motivos de preferencia por las marcas blancas. Más del 50% de los españoles considera que la sostenibilidad es un factor decisivo a la hora de elegir productos. La apuesta por productos de proximidad, la lucha contra el desperdicio de alimentos y la promoción de hábitos saludables contribuyen a que estas marcas sean vistas como opciones responsables y accesibles, alineadas con los valores actuales de consumo.
Por edades, los consumidores entre 55 y 65 años muestran mayor confianza y fidelidad hacia las marcas blancas, valorando la conveniencia, experiencia y fiabilidad. En contraste, los jóvenes de entre 26 y 35 años exponen una visión más crítica, especialmente en relación con la relación calidad-precio. El nivel de ingresos también influye en las decisiones, ya que los hogares con rentas superiores a 40.000 euros optan con mayor frecuencia por marcas de fabricante en categorías como higiene personal o chocolates; en cambio, las marcas blancas predominan en productos básicos y de compra recurrente, donde el ahorro sin sacrificar calidad resulta esencial. Asimismo, las mujeres tienden a comprar más marcas blancas, especialmente en productos envasados y alimenticios, y muestran mayores niveles de satisfacción y lealtad hacia estas.
En definitiva, las marcas blancas en España han logrado consolidar su papel como una opción confiable, innovadora y sostenible, que responde a las nuevas demandas de un consumidor cada vez más consciente y exigente. La tendencia indica que seguirán expandiéndose, no solo en España, sino también en otros mercados de Latinoamérica, consolidando su liderazgo en el sector retail y en la vida cotidiana de millones de hogares.
