
La reciente investigación sobre el accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, ha arrojado hallazgos alarmantes sobre los eventos que llevaron a la colisión de los trenes Iryo y Alvia. Según el informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), solo transcurrieron 15 segundos entre el primer indicio de un descarrilamiento del tren Iryo y el impacto con el tren Alvia, que se dirigía en sentido contrario. La primera anomalía detectada ocurrió a las 19:43:29 horas del 18 de enero, cuando se produjo una desconexión eléctrica del motor del Iryo, preludio de la tragedia.
La recolección de datos de las cajas negras se realizó el 5 de marzo bajo estrictas condiciones de supervisión, involucrando a juristas, agentes de la UCO y personal de varias empresas del sector ferroviario. La última grabación del tren Alvia indica que a las 19:43:44 horas dejó de almacenar información, momento que se relaciona con la colisión. Este breve lapso entre la anomalía eléctrica y el choque destaca la urgencia de investigaciones más profundas sobre la seguridad ferroviaria y los protocolos de respuesta ante incidentes críticos.
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