

El fisiólogo deportivo Mike Israetel, autor de The Aesthetic Revolution, sostiene que rendir más no depende de hacer más cosas, sino de decidir menos. En una entrevista recogida por Infobae, Israetel explica que buena parte de su energía diaria se le iba en decisiones pequeñas, así que decidió automatizarlas y reservar esa energía mental para lo que de verdad le importa.
Israetel prepara sus comidas con antelación, y no lo hace solo por comer sano. «Sé qué voy a comer y lo tengo a mano», explica, porque esa previsión le ahorra los minutos y el desgaste mental de decidir qué comer justo cuando ya tiene hambre. Según cuenta, ese momento de apuro es precisamente cuando más fácil resulta caer en una elección poco saludable.
En días laborables entrena por la mañana, antes de que el cansancio o los imprevistos del día puedan meterse por medio. «Hacer actividad física a primera hora del día es un hábito muy bueno porque no está sujeto a negociación», afirma. Colocar el ejercicio al principio de la jornada evita que dependa del ánimo o de cómo se tuerza la agenda.
El fisiólogo reserva también franjas fijas en el calendario para las tareas que exigen concentración real, y las protege de interrupciones como si fueran una cita médica. En esos bloques no hay llamadas, ni correos, ni tareas menores que puedan robarle la atención: solo el trabajo que de verdad requiere cabeza despejada.
El tiempo en redes sociales entra en la misma lógica: Israetel se marca una hora fija para desconectar del móvil. Saltar de un vídeo a otro activa un circuito de dopamina que, según explica, acaba minando la capacidad de concentración si no se pone freno. Es un problema que también aparece, con otro enfoque, en el auge del running como vía de desconexión, donde salir a correr funciona como alternativa al tiempo de pantalla.
La última pieza de su rutina es el sueño. Se acuesta sobre las ocho de la tarde y mantiene ese horario incluso si eso significa dejar antes una cena o un plan con amigos. Para Israetel, la constancia en el descanso es lo que sostiene la energía del día siguiente, una idea que coincide con lo que ya recogimos al analizar los suplementos de magnesio para el insomnio y sus resultados reales. Quienes entrenan de noche, de hecho, tienen que cuidar ese equilibrio con más atención todavía, como explicamos al hablar de la recuperación tras el ejercicio nocturno.
«Cuando consigues un nivel tan alto de productividad, marcando todas las casillas de tu vida, cuando llega el fin de semana puedes soltarte como nadie», resume Israetel. Su método no promete una fórmula mágica: pide disciplina para sostener unas pocas rutinas fijas, a cambio de no tener que pensar cada día lo mismo desde cero.
Es un fisiólogo deportivo y autor del libro The Aesthetic Revolution, conocido por sus recomendaciones sobre entrenamiento, nutrición y productividad personal.
Porque evita decidir qué comer cuando ya hay hambre, el momento en que es más fácil elegir mal y perder tiempo.
Porque así el ejercicio no depende del cansancio acumulado ni de los imprevistos que puedan surgir a lo largo del día.
Sobre las ocho de la tarde, un horario que mantiene fijo incluso si tiene que dejar antes algún plan social.
Limita el tiempo de uso y fija una hora de desconexión para proteger la concentración y evitar el desgaste mental que genera el scroll continuo.
