
La reina Máxima de Holanda ha sorprendido al inscribirse como reservista en el Ejército de los Países Bajos, una decisión que subraya su compromiso con la seguridad nacional en un contexto europeo cada vez más incierto. A sus 54 años, la reina se incorpora a las Fuerzas Armadas neerlandesas cumpliendo los requisitos de formación militar teórica y física, como parte de una «estructura flexible» clave para el ejército del país. Desde sus redes sociales, la casa real difundió imágenes de Máxima participando en entrenamientos, tales como escalada, manejo de armas, y ejercicios de supervivencia acuática, en la localidad de Breda. Su decisión llega en un momento en que el Gobierno centroderechista de los Países Bajos proyecta destinar una mayor inversión para reforzar la defensa nacional, pretendiendo alcanzar un gasto del 3,5% del PIB en los próximos años.
El movimiento de la reina Máxima sigue una tradición de la casa real neerlandesa de mantener vínculos cercanos con las Fuerzas Armadas. El rey Guillermo Alejandro, su esposo, y el príncipe Bernhard, abuelo del monarca actual, también sirvieron en diferentes ramas militares. Este acercamiento a la vida castrense no es un hecho aislado en la realeza europea: otras figuras jóvenes, como la princesa Leonor de España y la princesa Isabel de Bélgica, completan o han completado formación militar. Además, la reciente participación de la princesa heredera Amalia en el Defensity College ha duplicado las solicitudes al programa, un fenómeno denominado por los medios como el «efecto Amalia». Se espera que la decisión de Máxima inspire un incremento similar en el interés por el servicio de reservistas, especialmente entre personas de mayor edad, y normalice este papel en la sociedad.
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