
Tres años después de su fallecimiento, Isabel II ha resurgido en el ámbito digital gracias a la inteligencia artificial, que genera vídeos hiperrealistas de la monarca en situaciones inesperadas, como rapeando o practicando lucha libre. Estos contenidos se han vuelto virales en plataformas como Instagram y TikTok, donde la figura de la reina es reinterpretada que desafía los límites de lo que se considera técnicamente posible y éticamente correcto. La herramienta responsable de este fenómeno es Sora 2, de OpenAI, que permite a los usuarios crear versiones digitales de personajes históricos, accesible solo en siete países del mundo.
El uso de la inteligencia artificial para recrear a figuras históricas desata un debate sobre los derechos de imagen y el respeto a la memoria póstuma. Organizaciones como Public Citizen han criticado la plataforma, argumentando que los «deepfakes» violan los derechos de nombre e imagen de individuos fallecidos sin su consentimiento. La reacción negativa se ha avivado con la petición de la familia de Martin Luther King Jr. para que se detenga la creación de vídeos considerados irrespetuosos, lo que marca un precedente en la discusión sobre el uso de la IA en la representación de figuras icónicas. Este dilema pone de relieve cómo la innovación tecnológica puede superar rápidamente las regulaciones existentes, dejando un terreno ético difuso en una era digital en constante evolución.
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