Jeannette Jara, militante del Partido Comunista, emerge como la triunfadora de la primera vuelta en las elecciones presidenciales de Chile, respaldada por el oficialismo del presidente Gabriel Boric. Con una carrera sólida en el ámbito político, Jara dejó su cargo como ministra del Trabajo para centrarse en la contienda electoral, logrando avances significativos como la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y una reforma previsional. Sin embargo, enfrenta un desafío en la segunda vuelta electoral, donde las encuestas indican una potencial derrota frente a candidatos de derecha. La candidata ha basado su campaña en temas económicos y de seguridad, proponiendo medidas como un ingreso vital para trabajadores y un nuevo enfoque hacia el control fronterizo y lucha contra el crimen.
Jara ha debido equilibrar su postura en temas sensibles como la despenalización del aborto y sus críticas hacia los gobiernos de Cuba y Venezuela, posicionamientos que han generado reacciones diversas dentro de su coalición. Ha centrado sus propuestas económicas en la mantención y expansión de beneficios logrados durante el Gobierno de Boric, incluyendo medidas fiscales en salud, educación y vivienda, así como el establecimiento de un sistema de Consumo Eléctrico Vital. En seguridad, ha propuesto el levantamiento del secreto bancario y el uso de tecnología avanzada para combatir el crimen. En materia migratoria, su plan destaca el fortalecimiento del sistema de migraciones y el control fronterizo, alejándose de las deportaciones masivas, y enfocándose en una gestión más ordenada y humanitaria.
Leer noticia completa en El Pais.
